-Alo…. Epa, que mas? Hoy no viniste a buscar el lente
-No pude, tengo mucho trabajo pero guárdalo que mañana lo busco... Mira, desde hace unos días estaba por decirte algo.
-Bueno o malo?
-Por que no montas un Blog? Con tantas vainas que mandas por mail y que compartes, lo puedes formalizar y lo publicas.
-Tú crees? Dale, déjame pensarlo……….
U2 - City of Blinding Lights (Live at the Brooklyn Bridge) Hoy en la mañana:
- Aló - Hola. Mira. Me acabo de conseguir a Bono aquí en Central Park - En serio? Y? Que estaba haciendo? - Nada, andaba caminando con un poco de carajitos. Tiene varios hijos - Lo saludaste? Le tomaste alguna foto? Hablaste con él? - Paula lo saludó y le pidió para que se dejara tomar una foto. Pero le agradeció que no le hiciéramos fotos estando con los hijos. - Coño que arrecho!!! No le dijiste que tú estuviste a pocos minutos de llamarte Bono? - Jajajaja. No, ni de vaina - Pal la verdad que hoy si te envidio. Tenía los lentes oscuros? - Si - Y es muy bajito? - Coño……. No se - Pal, ese es una especie de Dios aquí en la Tierra. Tienes que ponértele de frente y hacerle algún tipo de reverencia. - Jajaja. Anda en uno de los laguitos de aquí remando con los hijos. - Bueno, tómale algunas fotos - OK, pero anda medio lejos - Bueno, espero que sigas disfrutando
WNYC Street Shots: Bruce Gilden
Hoy en la Tarde:
- Aló - Mira, sabes con quien me acabo de cruzar? - Ni idea. Con quien? - Con Bruce Gilden. El fotógrafo que te enseñé el otro día en YouTube. El que utiliza la Leica M6. - Y como lo reconociste? - El tipo cargaba la Leica encima. Lo saludé y me preguntó que por que lo saludaba. Le dije que yo sabía quien era él - Y? El tipo habló contigo? - Si, me preguntó que estaba haciendo en New York. En que escuela de fotografía estaba. Quien era mi profesor? Le dije quien era y le mandó saludos - Pero, hablaste algo más con él? Cargaba la cámara con el flash? - Si hablamos algo - Le hubieras preguntado se necesitaba un asistente. De repente, quien quita y por ahí comienzas a meterte en lo de la fotografía en serio. - Bueno te dejo. Esta noche es el Halloween Parade en el Village y voy a fotografiarlo. Te llamo mañana. - Bueno, chao, hablamos mañana.
Sonará a cliché (El término cliché, derivado del francés, se refiere a una frase, expresión, acción o idea que ha sido usada en exceso, hasta el punto en que pierde la fuerza o novedad pretendida, especialmente si en un principio fue considerada notoriamente poderosa o innovadora.) pero este tipo de vainas solo pasan en New York.
La última novela de Haruki Murakami se abre con un reloj: está colgado en la esquina superior derecha de la página, y marca las 23.56. El mismo reloj aparecerá al comienzo del último capítulo, 237 páginas más tarde, y marcará para ese momento las 6.52. Y el mismo reloj puntea cada capítulo de After Dark con tanta insistencia, con impertinencia tan mal disimulada, que al final uno tiene la tentación de echar mano de un martillo, como en los dibujos animados, y hacerlo pedazos. Pero claro, ese último reloj también trae consigo el final de una de las noches más largas y más extrañas de la literatura reciente, y los lectores, que llevamos todas esas horas compartiendo con los personajes sus melancolías y sus soledades además de su insomnio, compartimos con la misma intensidad el alivio de la mañana. "La noche se ha acabado por fin", nos dice al final la voz que cuenta esta novela. "Aún falta mucho tiempo para que nos visiten de nuevo las tinieblas". After Dark es una nueva instancia del reconocible universo Murakami, a medio camino entre el realismo exacerbado y la fantasía surrealista. La novela, como ya lo ha visto el lector, ocurre en el curso de una sola noche, y su ambiente es el mismo de aquellas películas nocturnas -Noche en la tierra, digamos, o tal vez After Hours, sin descartar Sombras y niebla- donde las reglas del mundo normal y diurno quedan por completo suspendidas y las cosas funcionan de otra manera.
After Dark se abre con unos ojos que sobrevuelan una ciudad y una voz narradora que tiene la misma (falsa) imparcialidad de una cámara. A través de ella bajamos hasta un Denny's cualquiera y conocemos a Mari, una joven de diecinueve años, estudiante de chino, que lee un libro anónimo junto a la ventana. El problema es que la noche, o las reglas de la noche, están decididas a que la pobre Mari no pueda continuar la lectura en paz: primero la interrumpe Takahashi, un hombre demasiado flaco que lleva consigo un trombón, que conoce a Mari y también a su hermana Eri, y que se lanza de buenas a primeras a contarle historias con moraleja; y más tarde, cuando Mari ha podido retomar la lectura, llega Kaoru, que regenta un love-ho -un hotel/burdel que no por nada se llama Alphaville- y necesita ayuda. Un cliente ha golpeado salvajemente a una de sus prostitutas; la víctima es china, y Kaoru necesita un intérprete. ¿Podría Mari ayudarla?
Lo que sigue es una especie de geografía de estas criaturas nocturnas, el relato de sus encuentros y desencuentros y, sobre todo, de sus miedos y sus frustraciones: de las razones, en fin, por las que estos personajes han decidido vivir de noche. A una mujer la persiguen, y trabaja en el love-ho porque allí no hay que tener contacto con nadie y nadie podrá reconocerla; un hombre -el mismo que, dicho sea de paso, golpeó a la prostituta- se pasa la noche fuera, en su oficina o en burdeles, para no enfrentarse al cariño de su mujer y sus hijos. También Mari tiene una razón que, como suele suceder con las razones en el mundo Murakami, es tan ilógica como convincente: su hermana Eri está dormida desde hace dos meses -a lo cual se han resignado su familia, sus médicos y sus psiquiatras-, y para Mari se ha vuelto imposible conciliar el sueño. Pronto nos damos cuenta de que la novela bascula entre el mundo de los despiertos, allí donde hay jazzistas que ensayan y prostitutas que trabajan y hombres violentos que se esconden, y la habitación de Eri, la Bella Durmiente del cuento, donde sólo hay eso: una mujer dormida. Bueno, no: también hay un televisor, un televisor que emite una luz misteriosa y cuya pantalla tiene la misteriosa capacidad de sustraer a Eris del mundo real y llevarla allí, a una realidad alterna o paralela que existe del otro lado. Así como lo oyen. Y para colmo, el televisor ni siquiera está conectado.
"Es evidente que aquí hay algo incompatible con lo natural", nos dice en algún momento la voz narradora. Hombre, yo diría que sí. Pero es que lo mismo puede decirse de Kafka en la orilla o de Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, dos novelas cuyos personajes van desesperadamente buscándose a sí mismos en un mundo que no es de fiar. En el Tokio de After Dark hay un Denny's y un Starbuck's y un 7-Eleven, en una camiseta se lee Adidas y en una gorra Red Sox, pero no hace falta escudriñar demasiado para darse cuenta de que el frenesí de las marcas globalizadas, esa construcción de paisajes que son el mismo en cualquier parte del mundo, está ahí para contrastar violentamente con la profunda incertidumbre en que viven los personajes de Murakami. Aquí todo el mundo se mira al espejo: Mari "estudia su imagen" como si no quisiera "que se le pasase por alto el menor cambio", y Shirakawa "estudia su rostro" con la esperanza de que "aparezca frente a él una cosa distinta". Aquí nadie está cómodo con su nombre: a Takahashi le "dan ganas de olvidarlo a veces", para Kaoru el nombre no le "pega mucho", el de Komugi "suena raro, pero es su nombre de verdad", y el de Kôrogi "no es su verdadero nombre". Los personajes de Murakami son siempre gente de identidad incierta; en After Dark, la noche es el lugar donde podrían encontrarla.
After Dark es una novela abierta incluso para los estándares habituales de su autor: no termina, sino que simplemente se detiene, dejando al lector colgado de sus preguntas. Yo tengo las mías: ¿de dónde sale la fascinación que se siente al final de este libro? ¿Cómo hace Murakami para ser al mismo tiempo cinematográfico y literario, inocente y entendido, metafísico y casual? ¿De dónde saca el talento? JUAN GABRIEL VÁSQUEZ. Suplemento BABELIA. www.elpais.com
Acaba de llegar el eco del fallecimiento de Ray Lowry. Era un gigante del humor británico, autor de tiras verbosas y abigarradas para The Guardian o Private Eye. Pero el titular de la necrológica se detiene en una anécdota profesional: "Muere el diseñador de la portada de London calling". Queda claro que The Clash fue la gran aventura de una generación, marcando a todos los que estuvieron en contacto con ellos. Partiendo del punk con dientes de sierra, ellos zapearon por la historia del rock a la vez que establecían una improbable alianza con el reggae. En la segunda mitad de su carrera, se abrieron a (su idea de) los ritmos latinos y abrazaron los hallazgos del hip hop. Fueron ocho años imparables, que han quedado retratados en abundantes memorias, libros de fotografías, documentales guerrilleros. Ahora aparece la biografía oficial; a primera vista, choca que sea un monumental libro para la mesa del salón. Predomina el elemento gráfico: se reproducen octavillas, anuncios, entradas, carteles, chapas, pases, portadas (de discos, programas, revistas), listados de canciones, letras, telegramas, postales, páginas (de fanzines, songbooks, diarios, agendas, cómics, guiones), recortes de prensa, regalos de fans, galletas de discos y hasta una de las crónicas dibujadas de Ray Lowry.
Forma ¿y sustancia? Como en The Beatles' anthology, aquí sólo hablan los músicos (y no todos). Breves textos anónimos sitúan cada periodo y sigue un collage de recuerdos de Joe Strummer, Mick Jones, Paul Simonon y Topper Headon.
Ésta es la "versión autorizada" de una epopeya masculina. Desaparecen sus mujeres, que quizás explicarían muchas claves. La relación de Mick Jones con la cantante neoyorquina Ellen Foley, que aclara su adhesión a las técnicas del "recorto y pego": el británico estaba allí cuando, desde el Bronx, los ritmos y las rimas del rap invadieron Manhattan. Igual que la atracción de Joe Strummer por España, inmortalizada en Spanish bombs. Y el magnetismo sexual, encarnado en el bajista Paul Simonon, un romeo que incluso atrajo a la diosa Patti Smith. Se cuenta finamente: "Después del concierto, Patti me invitó a comer en su hotel y, como estaba muerto de hambre, acepté, por supuesto. Además, me regaló un mono de trabajo y el billete de cien dólares con el que le compré otro a Joe".
Sugerente: un gigoló de la era punk. En todo caso, suena más humanizador que las fantasías de Strummer como pistolero, (hijo de un) ladrón de bancos o terrorista. En el concierto de presentación de Rock contra el Racismo en 1978, Joe modeló una camiseta de las Brigadas Rojas: "Me la puse porque no creía que estuvieran recibiendo la cobertura mediática que merecían. Después de que dispararan a Aldo Moro, el equivalente italiano a Winston Churchill, acababan cada día con un empresario".
Durante años, Joe ocultó que se llamaba John Mellor y que era hijo de diplomático: la clase media no tenía glamour y él se desclasó. De ahí su seudónimo, un nombre vulgar con ese apellido proletario (strummer significa rasgueador, es decir, guitarrista elemental). Con el fenómeno del punk, olvidó el folk y enfatizó sus trabajos más pintorescos -¡enterrador!- y su temporada como okupa, cobrando del paro. Strummer reconocía que el nuevo movimiento tenía mucho de secta: "El día que me uní a The Clash fue como volver a la casilla de inicio, al año cero. Parte del punk consistía en desprenderte de todo lo que conocías antes. Éramos casi estalinistas, porque insistíamos en que había que deshacerse de las viejas amistades y de nuestra manera de tocar en un intento febril por crear algo nuevo".
En su descargo, recordemos que The Clash fueron punkis heterodoxos, que pronto enriquecieron el sonido arquetípico con aproximaciones a fórmulas clásicas, del R & B de Nueva Orleans a Motown. Les honra que, en sus giras por Estados Unidos, contaran con veteranos olvidados como Bo Diddley o con creadores de otros mundos musicales, del vaquero Joe Ely a los raperos de Grandmaster Flash. Unos detalles no apreciados por el sector más cerril de sus devotos.
Al mismo tiempo, ejercían de dandis. Finalmente, eran un grupo pop británico y eso exigía lucir diferentes: camisas customizadas con plantillas y ropa pintada a lo Jackson Pollock; luego, llegarían las prendas militares, tan baratas como intimidantes, y el look del rockabilly. Igualmente, no tragaron con el "háztelo tú mismo", que exigía autoeditarse o pactar con una independiente: ficharon con CBS, la mayor discográfica del planeta. La primera vez que me crucé con The Clash fue en la convención mundial de CBS en 1977, en un lujoso hotel londinense. Estaban en un rincón, formando piña e ignorando a los boquiabiertos ejecutivos, pero allí estaban.
Flirtearon con el gran negocio del rock. El vibrante disco-libro Live at Shea Stadium les muestra tocando ante 70.000 neoyorquinos, como teloneros de The Who. Lo que vieron en aquel backstage fue un aviso: aparte de Pete Townshend, el resto del grupo estelar les ignoró. Cada miembro de The Who llegó al estadio en su limusina particular: ellos viajaron juntos en un descapotable..., con un coche extra desde donde les filmaban y fotografiaban; pocos grupos tan conscientes de la necesidad de automitificarse.
Alardeaban de sinceridad. Echaron al baterista, Topper Headon, por su adicción a la heroína (algo que no le impidió componer su canción más popular, Rock the casbah). Strummer no podía tolerar semejante disonancia en su mensaje público contra las drogas. Huele a hipocresía: todos ellos usaban sustancias, aunque eso no se mencione hoy; el documental de Julian Temple, Joe Strummer: vida o muerte de un cantante, esquiva cuidadosamente su alcoholismo.
El final del libro evidencia las limitaciones del formato de declaraciones-más-imágenes. Entramos en territorio de intrigas florentinas, donde Joe Strummer conspira con su megalómano mánager intermitente, Bernie Rhodes, para despedir al otro líder creativo, Mick Jones. Sí, una purga, tan desastrosa e inmoral como las de Joe Stalin. Se intentó mantener el grupo con otra formación, dos años miserables aquí resumidos en una sola página. Un desenlace indigno que no empaña la grandeza de The Clash. - DIEGO A. MANRIQUE. Suplemento BABELIA. WWW.elpais.com
La organización del Tour de Francia ha desvelado el recorrido de 2009 sin apenas sorpresas a lo previsto, con dos etapas por terreno español, la sexta entre Girona y Barcelona y la séptima con salida en la Ciudad Condal y final en Andorra Arcalís, así como la llegada en el mítico Mont Ventoux en la penúltima jornada, en lugar de la habitual contrarreloj.
El Tour 2009 arrancará el 4 de julio con una contrarreloj de 15 kilómetros con salida y llegada en Mónaco, y concluirá el 26 de julio con la vigésima primera etapa, Montereau-Fault-Yonne - París/Campos Elíseos, de 160, para completar un total de 3.445 kilómetros. Frente a los pasados Tour, en el que una contrarreloj se había convertido en el tradicional juez final de la carrera, la edición de 2009 apuesta como última gran dificultad por un puerto mítico de cuya dureza testimonia que en sus rampas falleció en 1967 el británico Tom Simpson.
Será el punto culminante de una edición volcada de entrada en el Sur, en la que los Alpes tendrán más protagonismo que los Pirineos y que tendrá también una incursión a Suiza. Los tres últimos ganadores del Tour de Francia son españoles, Óscar Pereiro, Alberto Contador y Carlos Sastre. La ronda bordeará los primeros días el Mediterráneo camino de la frontera con España, que atravesarán el 9 de julio con destino a Barcelona. Será la tercera vez que el Tour haga escala en la Ciudad Condal, tras sus pasos en 1957 y 1965, y la undécima ocasión en el que la ronda gala tenga un final de etapa en España.
San Sebastián abrió el camino en 1949, luego fue Barcelona la que tomó el relevo en dos ocasiones, para que posteriormente fueran final de etapa La Seu d''Urgell (1968 y 1974), Vitoria (1977), Jaca (1991), de nuevo San Sebastián (1992), Pamplona (1996) y Pla de Beret (2006). www.elpais.com
Googlear ya es un verbo (Google, intr. To use the Google search engine to find information on the Internet. trans. To search for information about (a person or thing) using the Google search engine) El peo es que no se conjugarlo. Se me ocurre que podría comenzar esto de esta manera: Esta mañana estuve Googleando la definición de la palabra Amigo, y me apareció esto: Resultados 1 - 10 de aproximadamente 2.120.000 de amigo definición. (0,24 segundos) Más de dos millones de páginas que tratan de explicar lo que es un amigo. A que se deberá esto? Por que tanta gente trata de definir lo que es un Amigo? Será que tiene muchas definiciones o que nadie ha logrado conseguirle una? Para evitar más confusiones de las que ya tengo respecto a la figura del Amigo, decidí no hacerle caso a ninguna de las 2.120.000 páginas Web que tocaban el tema. Pareciera que, igual que su definición, uno cree tener muchos amigos y piensa que a su vez es amigo de muchas personas, cuando la verdad es que son bastante pocos los que se tiene y todavía menos los que lo consideran a uno como Amigo. Me atrevería a definir al Amigo como: La persona que uno piensa en la que puede confiar y en el momento de demostrarlo, no te defrauda.
Pensándolo bien y ateniéndome a mi definición, mis amigos son muy pocos. A cuantas personas he decepcionado? Muchos, pero van a la par con los que yo consideraba como Amigos y en algún momento me han desilusionado. Los Amigos por definición también tienen que joder. Yo soy experto jodiendo a mis amigos. Les pido favores que generalmente son fastidiosos de realizar, si no, no se los pediría a ellos y los haría yo sin necesidad de fastidiar a nadie. Nosotros, los Amigos que en verdad no lo somos, pedimos dinero. Dinero que nunca pensamos devolver por que total, al que se lo pedimos es un Amigo y los amigos son para joderlos. Quien mas autorizado para joderte que un amigo? Es quien más te conoce, es una persona muy allegada. Un Amigo, a menos que sea un ladrón con pistola en mano, es el único que te va a robar, de frente y muerto de la risa.
De quien hablo mal yo? De los que creen que yo soy sus amigos. Vienen a mi y me cuentan sus intimidades. Piensan que yo voy a servirles de algo o voy a entender por que son como son. Igual que muchos de ellos, utilizo todo lo que me cuentan y de paso le agrego todo lo que quiero, para criticarlos a sus espaldas.
Con el paso de los años me he ido quedando con muchos conocidos y cada vez con menos amigos. Algunos, doy gracias que hallan salido de mi vida. Otros, estoy buscando la manera de eliminarlos de mi agenda y lamentablemente, he perdido Amigos sin saber todavía la razón.
Pero existen los verdaderos amigos, los que uno quiere y por más que lo jodan a uno, nunca se dejan de querer.
Amigo: Coño todos los días que salimos a entrenar nos sacamos la mierda. Martes hicimos repeticiones corriendo, el miércoles corrimos una hora y terminamos los últimos veinte minutos dándole duro. El jueves volvimos a correr duro haciendo intervalos. El sábado fuimos al Parque del este e hicimos un “tempo running” y el Domingo nos sacamos la mierda en la cota mil. Hoy vamos a correr suave, vamos a recuperarnos, tengo las piernas muertas y no logro sentirme bien nunca.
Yo: Lo que tú digas, pero permíteme recordarte que en cada uno de esos entrenamientos yo me he limitado a seguirte.
Amigo: No es así. Vamos a correr hoy suave, quiero recuperarme bien. Yo: Por mí mejor, a mi me duele todavía el tendón de Aquiles y tengo que correr suave.
Arrancamos a correr, al poco tiempo:
Amigo: Cuanto llevamos?
Yo: Espera que no puedo hablar, voy mamao. Trece minutos y pico.
Amigo: Hace años yo llegaba a este punto como en diez minutos
En ese momento se olvidó de toda la habladera de paja sobre lo cansado que estaba, también se olvidó que estábamos corriendo juntos, montó un paso que pude aguantar unos cinco minutos más y comenzó a dejarme en una larga subida. Aunque no se lo expresé en ese momento, le menté la madre mil veces, por falso y mentiroso.
Terminamos de correr, mi Amigo me volvió a repetir la llorona de lo cansado que estaba, nos estiramos y quedamos para montar “suave” bicicleta mañana.
Si mañana me hace lo mismo y me deja botado, seguro que me atrevo y le recuerdo a su madre. Eso sí, seguimos siendo Amigos.
J.D. Drew al bate, noveno inning, dos out. Kevin Youkilis en segunda después de obligar al pajuo de Evan Longoria a cometer un error lanzando hacia primera y Jason Bay en la inicial gracias a una base por bola intencional concedida por J.P. Howell, relevista zurdo de Tampa Bay. El juego empatado 7 a 7.
Boston hasta el séptimo inning venía perdiendo siete carreras a cero. Algunos fanáticos ya habían abandonado Fenway Park y yo me quedé viendo el juego para ver la celebración de los jugadores de Tampa en el terreno de Boston.
Comienza el séptimo con pitcher nuevo por parte de Tampa, Scott Kazmir sustituye a Grant Balfour quien venía lanzando un juego de únicamente tres hits. Jed Lowrie comienza la entrada con un doble al right. Jason Varitek y Mark Kotsay producen cada uno un fly a las manos de B.J.Upton, center field de Tampa Bay. Rápido y de la misma manera como se venía desarrollando todo el juego, ya Los Medias Rojas tenían dos out colgados. Le tocaba el turno a Coco Crisp quien batea un hit al left field. Lowrie avanza a tercera y Crisp se queda en primera. Turno de Justin Pedroia, algunos comentaristas lo comparan ya con Pete Rose. Como la ha venido haciendo durante todo la temporada, conecta un hit al right. Lowrie anota, Crisp llega hasta la tercera y Pedroia se queda en primera base. 7 – 1, al menos Boston se salvó del blanqueo. Con dos outs en la parte baja del séptimo, no había muchos motivos como para celebrar la carrera.
Turno de David Ortiz. Algunos fanático de Boston ya comenzaban a pitarle. Llegaba a este turno sin poder anotar un hit en sus últimas once oportunidades. Logró reivindicarse y de que manera, conectó un Home Run por el right field donde el Fenway Park es mas largo. El juego se puso 7 – 4 . A esta altura del juego, el manager de los Rays se da cuenta que el juego se le comienza a poner chiquito y se trae a Dan Wheeler, uno de sus cerradores estrellas. Vamos a propaganda, vuelvo a ver al carajito del anuncio de malta cantando que Maltin Polar tiene sabor y a Santana con sus panas pa’ la playa, regresamos de comerciales y Youkilis batea un fly a las manos de Gabe Gross para terminar el séptimo inning.
No me acuerdo como y no me interesa recordarlo, pero los Medias Rojas lograron sacar el octavo inning en Blanco. No tenia muchas esperanzas pero irme a dormir ya no era opción, tenía que terminar de ver el juego. El octavo inning lo abre Jason Bay sacándole una base por bolas a Dan Wheeler, acto seguido J.D. Drew conecta un Home Run y pone el juego 7 – 6. Ahora la vaina es por una sola carrera y Boston seguía al bate. Lowrie batea un fly y Francona, ya cansado del nulo rendimiento al bate de Jason Varitek, decide cambiarlo por Sean Casey, quien otorga el segundo out con uno de los ponches más feos que he visto. Otra vez dos out en la pizarra pero Mark Kotsay conecta un doble y sirve la mesa para que Coco Crisp después de once lanzamientos del pitcher, conecte una línea al right Field. Kotsay anota desde segunda y a Coco Crisp, tratando de llegar hasta la segunda lo hacen out para terminar el octavo inning del quinto juego de la serie por la corona de la liga Americana. Boston había logrado lo que parecía imposible, remontar siete carreras. Los jugadores de Tampa no se lo creían el pitcher Dan Wheeler tiro el guante al entrar al dogout. Ya no se le veía la sonrisita de sobrado a Evan Longoria y los pocos fanáticos de los Rays que estaban en Boston no sabía hacia donde mirar.
No quise ver el noveno inning de Tampa al bate. Al cuerpo de relevistas de Boston le han caído a palo últimamente y no quería sufrir viéndolos botar un juego como este. No se como, pero hicieron los tres Out.
El final del juego ya es historia, J.D. Drew conecta una línea sólida por el right, se baña a Gabe Gross, Youkilis anota desde segunda. Yo comienzo a brincar y no se a quien llamar. Los jugadores de Boston celebran en el medio del campo, yo parado frente al televisor trato de unirme a la celebración. Desde 1929 ningún equipo había remontado siete carreras o más en un juego de post temporada y los Medias Rojas después de 79 años había repetido la hazaña.
No se si Boston irá a ganar los dos juegos que le faltan en Tampa. Lo tiene muy difícil, pero por lo que hicieron anoche, imposible no lo es.
Frente a Ciudad Banesco, donde la autopista se divide en dos. Cuatro canales de cola para los que van hacia el centro y otros dos hacia la Valle – Coche. Ahí, rodeado de autobuses y camiones es donde uno agradece no tener que calarse todos los días este peo. Pero para ir a ver a NIN primero había que llegar al Poliedro.
No sabíamos quienes eran y tampoco teníamos intenciones de averiguarlo, podíamos perder tiempo en la cola y prescindir de ver a los teloneros del concierto. Lo cómico es que por lo que sucedía en las afueras del Poliedro, pareciera que a nadie le interesaba lo que pudiera estar pasando adentro.
Llegamos al hipódromo, nos fuimos hasta el estacionamiento, pagamos para que supuestamente nos cuidaran el carro y salimos a la aventura de un concierto en la ciudad capital. El ambiente era de manga de coleo. Las fritangas por todos lados, las bolsitas de Doritos, las botellitas de Smirnoff frías y la indispensable cerveza eran parte de las opciones gastronómicas. Los Buhoneros vendiendo la franela y gorra del “grupo” ( jodido hubiera sido escucharlos decir “la franelita de Nine Inch Nails) y los revendedores quienes protegidos por agentes de la Policía Metropolitana, debidamente armados con su peineta, de dedicaban a ofrecer las entradas que desde la mañana comenzaron a faltar en Esperanto. Todo esto ocurría justo en la puerta del Poliedro, nadie tenía apuro por entrar a pesar que ya se podía escuchar algo de Rock nacional desde adentro.
No compramos nada, las franelas eran bastantes feas, la foto del grupo parecía la de Maroon 5. Todavía no teníamos hambre y las birras decidimos tomárnoslas viendo el concierto. Comenzamos a entrar después de esquivar unos cuantos grupos de personas que se afanaban unas cervezas y uno que otro gay que tomaba vino en vasitos de plástico. Los controles habituales, la levantada de brazos para que me agarren el culo y de paso ver si ando armado, el chequeo de la autenticidad del ticket de entrada y la colocación de una pulserita roja que certificaba, y en inglés, que yo tenía más de 21 años. Una vez superado todo este proceso entramos a un recinto prácticamente vacío. Logramos colocarnos en un sitio relativamente cerca del escenario desde nos imaginamos que podíamos ver sin problema a Trent Reznor. A esta altura ya estábamos listos para pedir unas birras y comernos algo mientras esperábamos que los técnicos de NIN terminaban de preparar todo. No había ningún lugar donde se pudiera comprar ni un agua, mucho menos una cerveza o algo de comer. Terminamos parando a un vendedor ambulante que cargaba una gavera de refrescos: - Pana, tienes cerveza? - No, solo refresco y agua - Como? - Esta prohibido vender bebidas alcohólicas dentro del Poliedro - En serio? Coño, danos un 7up, pero que este bien frío También le compramos una bolsa de Doritos.
9: 00 p.m. se apagan las luces y comienza una de las mejores experiencias musicales que he tenido en Venezuela. Interpretaron todas las canciones que uno espera de NIN. Closer, Piggy, Every Day is Exactly the Same, The Hand That Feeds y Hurt entre otras que no me acuerdo sus nombres. Todo esto junto con la entrega total de Tren Reznor sobre el escenario. Nada de “Hola Caracas”, simplemente una canción tras otra. Desde donde me encontraba tenía de frente al guitarrista, el cual no dejo de cambiar de guitarra a lo largo del concierto. Una Gibson Les Paul Gold Top y una Telecaster verde eran las que mas provecho les sacaba. El resto de la banda no pude verlo muy bien, tenía justo delante mío a un tipo empeñado en tener unas buenas fotos en su celular que me impedía ver hacía donde ellos estaban.
Nada de humo ni explosiones sobre el escenario, un impresionante juego de luces y unas especies de mallas que, según la canción, eran utilizadas como pantallas o cortinas luminosas. No era mucho el público, pero todos sabíamos que esperar de NIN. Los continuos Wow, Ohhhhh, Uhhhhhhh a lo largo de la noche, ratificaban que estábamos recibiendo más de lo esperado. Casi al final y por no dejar Trent Reznor agradeció al público y aprovecho para hacer el comentario político de rigor .
Ya se acaba el concierto y yo ya me daba por satisfecho, pero estaba seguro que no me iba a ir del Poliedro sin escuchar Hurt.
El escenario Oscuro, dos luces blancas, una sobre el guitarrista y otra sobre Trent Reznor. Llegó la hora de despedirse. Aferrado con sus dos brazos al micrófono y completamente sudado, el genio tras NIN nos mandaba de vuelta a casa interpretando Hurt.
Anoche Boston le ganó a los Angelinos y va contra Tampa Bay por el campeonato de la Liga Americana.
Mañana voy a ver a Trent Reznor en el Poliedro.
Eduardo comenzó a ir a la Universidad Metropolitana. A Estudiar? Todavía no lo se, pero esta más serio que el carajo. Hasta se sacó el carnet de estudiante
Puede ser que mi opinión sea la menos imparcial que exista, sobre todo en este punto en particular, pero algunas de las fotos que esta publicando Pal en su blog me parecen arrechísimas
Hace una semana me dijo que me tenía que operar del tendón de Aquiles, hoy, Miguel Sánchez Rubio me dijo que podía comenzar a correr poco a poco otra vez. Lo de poco a poco se lo voy a deber.
Desde hace siete años se hace en Caracas. Siempre, unas veces más que otras, he estado ayudando de alguna manera a que todo salga lo mejor posible. Este año, igual que los anteriores, los 10K de Caracas Rock salieron bien. Menos mal que se a quienes tengo que felicitar.
Dig Out Your Soul, se llama el nuevo disco de Oasis, acaba de salir hoy, estoy escuchando Falling Down y es buenísima.
Puede ser que al final todos terminemos jodidos. Pero hasta ahora todo este peo de Wall Street, para mi no deja de ser mas que una noticia en el periódico.
Después de un largo parto, la semana que viene abrimos una Danubio nueva en Macaracuay. Tan bien hecha y tan criticada.
No tengo ganas de entrenar, no hay ninguna competencia interesante en la que me provoque competir y ya llevo varios días durmiendo completo y bien.
Y por último. Después de cuatro años se acabo mi problema con las amapolas. Una Juez sobreseyó la causa.
Pude verlos en el concierto de Woodstock del año 1994. Tocaron el segundo día, creo que antes de Metallica. Ya han pasado catorce años desde entonces. Son muchos los discos que Trent Reznor ha hecho en todos estos años, unos mejores que otros pero ninguno malo.
Alberto Fuguet en su libro Apuntes Autistas hace referencia a NIN y a raíz de su presentación en Santiago de Chile, hace algunos comentarios sobre Trent Reznor y NIN en su blog. Evidentemente yo no tengo nada que agregarle, y tampoco quitarle, a lo escrito por Fuguet. Únicamente que este miércoles 8 de Octubre se presentan en el Poliedro.
Fusilado textualmente del Blog de Alberto Fuguet:
Por qué ver a NIN
por Alberto Fuguet
Porque es una banda que tiene letras potentes como no se escuchaban hace tiempo. Porque es un solista que tiene una banda pero sigue solo. Porque ojalá toque 'Something I can never have'. Porque Trent Reznor te manda emails. Porque Santiago se ve mejor con esas extrañas letras-logo que dice NIN. Porque el sonido que logran en vivo, no digamos ya en sus discos, es insuperable. Porque el espectáculo audiovisual esimpecable y es algo así como cine en vivo. Porque Reznor entiende los tiempos y ve por debajo de los signos. Porque no le tiene miedo a sentir ni tampoco a asustar. Porque regala discos digitalmente. Porque tituló uno de sus álbumes 'El espiral descendiente' y ascendió. Porque tienen los mejores wallpapers y página web. Porque es un poeta pero ni a él le gustaría considerarse uno. Porque escribió 'Hurt' y ese tema siempre duele. Porque el puro nombre de la gira impresiona: 'Lights in the sky'. Porque en un mundo sin Cobain, Curtis y Buckley, Trent es uno de los pocos que quedan. Porque quizás nunca más van a venir a Chile y, de venir, tú ya no serás el mismo.
Todo el disco es bueno, en especial las canciones Blessed y Back To You , se llama Wilderness y es de este año. Se puede conseguir en Itunes.
Brett Anderson era el cantante de un grupo llamado Suede donde también tocaba la guitarra Bernard Butler. Ambos en solitario y después de disolver al grupo, han hecho unos buenos discos.
Un piano, algo de guitarra acústica y un cello son los únicos acompañantes que necesita la voz de Brett Anderson.
Otra cosa muy buena de este Albúm son las fotografías que lo acompañan, si se baja por Itunes, la compra viene acompañada del sleeve del disco, diseñado por el mismo Brett Anderson. Allan Jenkins (http://www.allanjenkins.com/) es el nombre del fotógrafo.
Trent Reznor viene a Caracas el 8 de Noviembre. Peter Murphy en el año 1983 cantaba en un grupo que se llamaba Bauhaus una canción que me gustaba mucho que se llama She’s in Parties y, hasta hoy juraba que había desaparecido del mapa. Y TV On The Radio es un grupo de New York que acaba de sacar un disco nuevo llamado Dear Science, al que la revista Q le acaba de dar cinco estrellas.
Buscando un video de TV On The Radio me conseguí esta canción. Todavía no se como se llama y tampoco donde buscarla. No importa, la canción es arrechísima y de repente en Noviembre puedo preguntarle a Trent (así le decimos sus panas) donde conseguirla.
El tipo debe de ser muy bueno en lo que hace, de otra manera dudo que pueda estar haciendo lo que la revista dice que hace. Ridículos habemos muchos, pero, pareciera que la gente que forma parte del mundo donde él se desenvuelve no tendría ningún problema a la hora de llevar la bandera en las Olimpiadas de la Idiotez.
“Tiene unos peligrosos ojos pardos que se abren como los de un gato indómito en la oscuridad”. Esto viene escrito en la página 25 del semanario Todo en Domingo del periódico el Nacional y esta escrito por José Roberto Coppola. La vaina es que con este comentario se refiere al diseñador venezolano Oscar Carvallo. Un poco más adelante el arquitecto Cristóbal Roig se atreve a decir, “Es muy magnético, es como un encantador de serpientes” y me pregunto yo, será que Cristóbal se ha sentido un reptil ante la mirada de Oscar? De pinga, eso nos puede pasar a todos, mas ante un afamado diseñador, pero, reconocerlo un domingo en la prensa nacional? Muy cuaima tengo que sentirme para reconocer que un tipo sea capaz de encantarme de esa manera.
A pesar de todo la entrevista no deja de ser interesante y entretenida. Lamentablemente el periodista Coppola no pudo contenerse y tubo que, de alguna manera, filtrarnos en el reportaje el nombre de la afamada DJ Titina Penzini. “ Sigue enamorado de la moda como antes?” Pregunta Ángel Sánchez. Alberto Castro le pide que le responda si “Le gusta la notoriedad?” y a Mayela Camacho le interesa saber “Como define su estilo?" Preguntas lógicas e interesantes. Titina, en una de sus múltiples personalidades y sintiéndose un crustáceo decápodo, le demanda a nuestro ya querido Oscar Carvallo: “Considera que el mundo de la moda en París es un Panier de crabes (una cesta de cangrejos)?” antes de seguir, debo agradecer a Titina la traducción de la expresión, nosotros los ignorantes no hubiéramos entendido tan acertada pregunta . Yo, en un arrebato de envidia y copiando y plasmando textualmente de la página http://www.expressio.fr , me atrevo y agrego lo siguiente “ Panier de Crabes: Un ensemble de personnes qui se haïssent et cherchent à se nuire.” Yo (por que yo soy el que escribo esto y puedo decir Yo todas las veces que quiera), textualmente no me atrevería a traducir esto, pero entiendo que quiere decir algo así como: “ Soy una ridícula. Hay un gran grupo de ridículos también que piensan que yo soy la gran vaina y por eso yo me las doy de la gran vaina. Caracas dicen que es muy entretenida pero así será de aburrida que yo poniendo una canción tras otra y bailando cobro un realero y de paso, hay un poco de pendejos que me los pagan” .
Nacido en la Maternidad Concepción Palacios en un pueblo llamado Caracas el 28 de Enero de 1963. De primaria sólo me acuerdo que el colegio se llamaba Venezuela. La Secundaria la comencé en el Emil Friedman pero en 4to año se cansaron de los chistes malos y terminé de graduarme en el Liceo Gustavo Herrera. Soy TSU en Oceanografía y Acuicultura, graduado en la Fundación la Salle en Punta de Piedras, Margarita. Trabajo por que hay que trabajar y el resto poco importa en este Blog