domingo 28 de octubre de 2007

Mi entrenamiento de esta semana para el Maratón de NY. Falta 1 semana


Lunes: 50' entre el 70% - 80%.

Martes:
20' calentamiento + 5 x 1000mts (a paso que se piensa correr el Maratón) con 1'30" de recuperación, corriendo suave.

Miércoles:
40' entre el 70% - 80%. 6 arrancones de unos 100mts soltando las piernas.

Jueves: Día de viajar.

Viernes:
30' entre el 70% - 80%. 6 arrancones de unos 100mts soltando las piernas.

Sábado: descanso

Domingo: Maratón de New York!!!!!!

viernes 26 de octubre de 2007

Soy Medio Húngaro

martes 23 de octubre de 2007

Los Rolling Stones desde lejos


A través de los contactos que había hecho trabajando en la radio pudimos conseguir entradas para el concierto. Se conmemoraban 25 años del concierto de Woodstock y lograron armar un gran evento parecido al original en un sitio llamado Saugerties en el estado de New York. Tuvimos que ir al concierto con una pareja que recientemente habíamos conocido en la radio y con uno de los mas conocidos locutores de esa época en Caracas. Yo colaboraba en la musicalización de un programa de Rock que se trasmitía cada noche durante la semana. Gracias a las disqueras conseguimos pases de prensa para el concierto de tres noches y dos días. Entre lo que se presentaban había grupos como los Violent Femmes, James, Cranberrys, Metallica, Nine Inch Nails, Aerosmith y artistas de la talla de Joe Cocker y Peter Gabriel, por solo mencionar a alguna de las muchas y distintas opciones que tuvimos durante esos días de lluvia, frío, drogas y hambre.

Aunque podría quedarme con el tema de Woodstock, toda esta historia tiene que ver con una presentación de los Rolling Stones en el Giant Stadium de New Jersey.

Después de confirmar las fechas exactas del concierto de Woodstock 94’, nos enteramos que los Rolling Stones también se presentaban en New York el Lunes después del concierto. Estaban de gira promocionando el Disco Voodoo Lounge y como siempre ocurre con los Rolling Stones, uno nunca sabe cuando va a ser su última gira. Aunque ya tienen muchos años siendo unos viejos, cada vez que salen de gira se crea mucha expectativa con sus conciertos. También a través de contactos hechos en la emisora de radio, conseguimos que Virgin Records nos obsequiara con cinco entradas VIP para el concierto en el Giant Stadium de New Jersey. Todo era muy simple, teníamos que recoger los tickets en una oficina de la Disquera en la ciudad de New York. De los cinco Afortunados a tener entradas VIP del concierto de los Rolling Stones, Claudia y Yo éramos los únicos que no teníamos que estar pendientes de la hora de fumarnos el siguiente tabaco. Esta fue la razón por la cual fuimos unánimemente comisionados a ir por las entradas, solo unas horas antes de irnos a Grand Central Station y coger un tren hasta Albany y luego un Autobús hasta Saugerties.

Al salir de las oficinas de Virgin Records nos fuimos hasta el apartamento de un Baterista Venezolano que estaba intentando hacer carrera en New York. El apartamento estaba ubicado en un piso bien alto de un edificio que estaba en pleno Broadway a la altura de la calle 57. Allí nos juntamos con el resto de la gente. Tratamos de repartir equitativamente el equipaje que pensábamos llevar. Teníamos solamente una pequeña carpa para dos personas y en total teníamos que acomodarnos cinco dentro o en los alrededores de ella. Yo planeaba dormir en un sleeping bag en un plan Outdoor. En medio del desorden creado entre la cerveza y la llegada de un vendedor de marihuana, alguien se encargo de guardar las recien llegadas entradas al concierto de los Rolling Stones.

Yo no pude soportar hasta el final del festival de Woodstock . Llovió durante todos los días y también sus respectivas noches. Al final del segundo día yo ya no aguantaba mas frío y a la mañana del Domingo decidimos Claudia y yo salir de la zona del concierto. Gracias a la lluvia, la falta de comida y la falta de agua potable, todo se había convertido en un verdadero caos. Para salir tuvimos que caminar unos diez kilómetros hasta llegar a una pequeña estación de tren. Cubiertos de barro y después de casi implorar por dos pasajes, conseguimos subirnos en un tren a New York. Una vez en el tren y gracias a unos periódicos usados como cobija lograrnos acostarnos durante unas horas secos y tranquilos.

Llegamos a Manhattan de noche. No pudimos pasar de la recepción de un hotel de la cadena Omni debido a la pinta que cargábamos. Claudia había perdido los Zapatos y estábamos cubiertos de lodo seco casi completamente. Logramos registrarnos en un viejo hotel en la 7ma Avenida y calle 54. Esa noche nos bañamos y nos acostamos con la desilusión de no haber visto a Peter Gabriel en Woodstock, pero con la esperanza de poder ver al otro día a los Rolling Stones.

El resto de nuestros acompañantes se quedo en Woodstock. Esto demuestra que a veces las drogas sirven de algo. Volvieron a New York la Mañana del Lunes y teníamos entradas para los Rolling Stones esa misma noche. Quedamos en conseguirnos en la estación de Port Authority y de allí coger un Autobús hasta el Giant Stadium. Extrañamente y sin ningún retraso nos conseguimos todos a la hora prevista. Nosotros comentamos sobre nuestro regreso en tren y preguntamos sobre lo que nos habíamos perdido en Woodstock. Después de un rato de conversación y después de repetirle varias veces a cada uno de los revendedores de entradas que nosotros ya teníamos las nuestras, decidimos repartirnos el preciado tesoro. Por lo que me acuerdo los tickets eran plateados, decían fila J y eran entre la silla 16 y 21. Estábamos destinados a sentarnos a tan solo a 10 filas de asientos de Keith Richards y su guitarra.

Todos nos vimos a la cara. Todos nos preguntamos con la vista quien tenía las entradas. Todos nos auto-revisamos, todos nos reclamamos y nos echamos la culpa. Menos mal que entre los beneficios de la marihuana se puede contar el aplacamiento del mal humor. Después de reírnos un rato, tuvimos que salir tras uno de los revendedores. Yo terminé pagando mas de 200 $ por dos entradas que quedaban a mas de 100 filas de Keith Richards y mas de tres pisos de Mick Jagger. De teloneros tocaron los aburridos de los Counting Crows y de único recuerdo agradable solo me quedo la canción, Little T & A, que canta Keith Richards en el disco Tattoo You.

De vuelta en Caracas y limpiando los morrales que nos habían prestado para el viaje, Claudia consiguió las entradas del concierto. Estaban bien guardadas y bien secas en uno de los bolsillos del morral. Las mandamos a enmarcar y las tenemos guardadas para poder regalárselas al locutor famoso que viajo con nosotros.

Algún día, si baja de la nube donde se encuentra montado, lo invitaremos a cenar y le daremos su obsequio

domingo 21 de octubre de 2007

Mi entrenamiento de esta semana para el Maratón de NY. Faltan 2 semanas


1er día:
20' calentamiento + 5 x 1000mts en 3'37" con 400mts de recuperación + 10' aflojando

2do día: 30' suave calentamiento + 5Kms en 19'45" + 15' aflojando.

3er día: 16Kms en 1h12'30".

viernes 19 de octubre de 2007

Taller de Literatura Santa Palabra


Santa Palabra

Talleres permanentes
Inscripciones abiertas

A partir del lunes 22 de octubre Santa Palabra inicia sus actividades académicas con una variada oferta de cursos dictados por reconocidas figuras de la literatura venezolana actual. Poesía, cuento y novela serán algunos de los géneros abordados en estos talleres permanentes; al finalizar la temporada, se editará una antología de los trabajos desarrollados por los participantes.

Bajo la dirección de la escritora María Celina Núñez, Santa Palabra inicia sus actividades académicas ofreciendo cuatro talleres permanentes dedicados a diferentes modalidades literarias. La temporada comienza el lunes 22 de octubre con el Taller de cuento, dictado por la propia Núñez; alternando la lectura de cuentos de autores conocidos y de los propios participantes, este taller busca develar las diversas técnicas de escritura, tocando temas como la estructura, narrador, argumento y personajes.

El martes 23 continúa el Taller de poesía, también dictado por María Celina Núñez. ¿Qué es un poema? ¿Cómo se lee un poema? ¿Cómo se escribe un poema? Éstas y otras interrogantes serán despejadas a través de herramientas como la lectura y escritura, adentrando a los participantes en los enigmas propios de cada autor leído y de cada texto escrito por ellos mismos.

En Lectura literaria, facilitado por Ricardo Waale, se estudiará el espacio, tiempo y libre albedrío vs. dogmatización para explorar el asunto literario en el cuento, la novela y la poesía a partir del miércoles 24. A manera de tertulias entre participantes y docente, se pretende responder diferentes inquietudes literarias, desde el punto de vista del lector y del creador.

Finalmente, Fedosy Santaella será el encargado de dictar el Taller de novela, desde el jueves 25. En las puertas del siglo XXI, la novela se ha convertido en uno de los géneros más proteicos; este taller tiene como intención hacer que cada participante aborde su propio proyecto y llegue a comprender las estrategias necesarias para lograr estructurar y realizar una novela.

Los cursos serán impartidos en la sede de Santa Palabra, ubicada en La California Sur, Av. Trieste con Av. Madrid, dentro de los espacios de Roberto Mata Taller de Fotografía Quienes deseen más información sobre el programa de estudios, duración, horarios e inscripciones, pueden llamar al 257.9745 o 256.2587, o escribir a santapalabra@gmail.com. El único requisito con el cual deben cumplir los participantes es el profundo interés en la literatura.

Santa Palabra es un centro de actividades literarias especialmente concebido para fomentar la expresión escrita y el intercambio cultural sin ningún tipo de inhibiciones. Además de la temporada regular de cursos, su oferta incluye seminarios intensivos, talleres sabatinos y Club de Lectura. Sin embargo, no se limitan a lo académico y sus espacios también sirven como punto de encuentro para quienes deseen disfrutar de recitales, entrevistas en vivo, encuentros con autores, lecturas dramatizadas y tertulias.

Santa Palabra – Talleres permanentes
Fecha de inicio: 22 de octubre de 2007.
Información: 257.9745 / 256.2587 / santapalabra@gmail.com
Lugar: Av. Trieste con Av. Madrid, La California Sur (dentro de los espacios de Roberto Mata Taller de Fotografía).

lunes 15 de octubre de 2007

COSTA RICA. PURA VIDA!!!!!!!!!!


Las instrucciones que nos habían dado eran claras, teníamos que estar temprano en el Aeropuerto para no tener problemas al embarcar las tablas de surf en el avión. La línea en la que viajábamos era la única que supuestamente aceptaba tablas en los vuelos internos de Costa Rica. Habíamos llegado la noche anterior a San José y dormimos en un pequeño hotel donde dejamos reservada una van con chofer, para que nos llevara temprano al Aeropuerto.

San José queda entre montañas y en la mañana hacia bastante frío. Llegamos bastante temprano a un aeropuerto que queda en plena ciudad, donde operan solo pequeñas aerolíneas locales . No había nada de cola en el counter y un operador nos atendió apenas llegamos. Aparte de las dos tablas de surf, teníamos que chequear cuatro bolsos pequeños con la suficiente ropa para estar cuatro días en un sitio del cual no sabíamos nada. Rápidamente nos cobraron 25$ adicionales por cada tabla y también nos entregaron un formulario para cancelar unos impuestos. Teníamos que esperar unos treinta minutos para que despegara el vuelo. Poco a poco el aeropuerto se fue llenando sobre todo de turistas. Nosotros compramos una empanadas típicas Bolivianas y café con leche Britt

Después de escuchar el anuncio del vuelo y la obligatoria revisión de los bolsos de mano, hicimos una pequeña cola justo en la puerta del avión. Desde allí se veía que las tablas ya estaban dentro del avión, ocupando toda una fila de asientos. Al ver las tablas ya embarcadas comenzamos con las conjeturas respecto al tamaño de olas que nos esperaban en Tamarindo. Después de unos diez minutos, vemos que el piloto o copiloto junto a un maletero y su carretilla, bajan las tablas del avión. Nosotros, que todavía no teníamos la menor idea del comportamiento del Tico, nos vimos a la cara con una risa interrogante y nos dispusimos a ver la escena que se desarrollaba. Al momento de pasar frente a nosotros el carretillero, le preguntamos a donde iba con las tablas. Nos informó que el vuelo se había llenado y que las tenían que enviar en el siguiente vuelo disponible.
- como?. Y cuando es el siguiente vuelo disponible?.
- No se, pero estas son las regulaciones de la aerolínea. Transportamos las tablas de surf, siempre y cuando halla disponibilidad de espacio en el avión.
- Pero eso no me lo dijeron cuando me cobraron 25$ por cada tabla, hace nada mas que media hora. Si me lo hubieran dicho en ese momento yo hubiera sabido a que atenerme. Ahora que quieres que hagamos nosotros en un paseo a Costa Rica para surfear, sin tablas de surf.
- Hoy hay otros dos vuelos a Tamarindo.- Me dice el piloto.
- Y las piensan mandar en alguno de esos vuelos?.
- No se. Me contesta. –Pero le agradecería que fueran montándose en el avión, ya los demás pasajeros lo hicieron y este vuelo es con escala.
- No se si usted me entiende. Vinimos hasta Costa Rica a surfear y si no tenemos las tablas, no tenemos nada que buscar en Tamarindo. Cuando averiguamos, nos dijeron que esta línea transportaba tablas, la única condición que nos pusieron fue que llegáramos temprano y eso fue lo que hicimos. Nos pidieron 25$ por cada una. Hasta el momento nosotros hemos cumplido con lo que nos pidieron. Cumplan ustedes con lo prometido.
- Les recomiendo que se monten ya. Estoy seguro que hoy mismo les llegan sus tablas. Yo mismo tengo que venir y volver a Tamarindo esta tarde.

Nos vimos las caras, sin tener otra cara que no sea la del que esta jodido y no tiene otra opción que no sea confiar en el destino.

Llegamos a Tamarindo y nos estaban esperando en el aeropuerto con una camioneta que habíamos alquilado desde San José. Antes de salir del aeropuerto, preguntamos por la hora de llegada del siguiente vuelo. Nos informaron que sería al mediodía. Eran las nueve de la mañana todavía. Decidimos adelantarnos e irnos hasta el hotel para instalarnos. El Hotel es una gran hacienda que queda a unos veinte minutos desde el aeropuerto por una carretera de tierra. Para llegar hasta él, hay que atravesar un pequeño y caótico pueblo lleno de gringos surfistas , Italianos también surfistas y cualquier cantidad de fanáticos de las olas y las drogas blandas.

Después de registrarnos en el hotel decidimos volver al aeropuerto a esperar el vuelo con nuestras tablas. Sin ningún retraso llego el avión, pero sin las tablas. Le preguntamos al piloto y nos dice que no tiene la menor idea de lo que le estamos hablando, pero nos dice que no nos preocupemos, a las dos de la tarde llega otro vuelo. Esta vez pedimos el teléfono de las oficinas de la línea en San José y sin otra cosa que hacer nos devolvimos al hotel a esperar. Desde el hotel y ya cerca de las dos de la tarde decidimos llamar a San José. Nos asiste el recepcionista del hotel. Desde el otro lado del teléfono le informan que el vuelo fue suspendido por falta de pasajeros. También le dicen que las tablas van a ser enviadas en el primer vuelo disponible, pero que no se atrevían a asegurar una fecha. Ya habíamos perdido un día de vacaciones y el futuro indicaba que seguiríamos perdiendo mas. Como último recurso, le pido al recepcionista que le pregunte por alguna alternativa. Trato de hacerle entender que estar en Costa Rica sin tablas es como no estar. El recepcionista lo único que me repetía era, -Si don Andrés. Pero se veía que era poco lo que estaba logrando. En un acto de desesperación ligado con la sensación de estar siendo estafado, le pido al recepcionista que me permita el teléfono. Como uno ya ha visto muchas veces esta escena, lo único que hago es repetirla. Lo primero que hago es pedir por un supervisor que pudiera con certeza decirme lo que se puede y lo que no se puede hacer en un caso como este. Después de soltarle un largo y fastidioso discurso sobre el mal servicio y después de escuchar nuevamente y repetidamente, - Si Don Andrés, usted tiene toda la razón. Trato de calmarme. Le pregunto al supervisor por los vuelos del día siguiente y me contesta que tienen varios, pero también me dice que no puede darme seguridad de si las tablas volarían en alguno. No le saque la madre al tico por que sabía que me respondería, -Pura vida Don Andrés. Se me ocurrió preguntarle que tan lejos quedaba Tamarindo de San José en carro.
– Unas seis horas Don Andrés, y por carretera mala.
– Y cuanto cobra un Taxi por venir de San José hasta Tamarindo?.
– No se Don Andrés, pero debe de ser costoso.
– Dígame usted, se cree en la capacidad de ir hasta la puerta del Aeropuerto y preguntarle a un Taxista cuanto cobraría por traer las benditas tablas ? .
– Si Don Andrés, déjeme ver y le averiguo.
– Bueno, yo espero.
– Don Andrés. 200$ es lo que cobran.

Le pido que espere. Mientras, consulto con el resto de los perjudicados. Unánimemente decidimos que es mejor perder 200$ y tener las tablas a no tener nada que hacer en Costa Rica.

- -Bueno. Cree usted que puede mandarnos las tablas hasta el hotel en Tamarindo?.
- -Si Don Andrés, cuente que aproximadamente las nueve de la noche tiene sus tablas.
- -OK. Agarre los 50$ que nos cobraron por no traernos las tablas y déselos de adelanto al chofer. Nosotros aquí pagamos el resto.

Llegaron las tablas esa misma noche. Lo que no llegaron fueron las olas, pero si llegaron los mosquitos, junto con buena comida en buenos restaurantes y acompañado de buenos amigos.

Cara e’ Diablo y Compañía: COSTA RICA. PURA VIDA!!!!!!!!!!

domingo 14 de octubre de 2007

Mi entrenamiento de esta semana para el Maratón de NY. Faltan 3 semanas


1er día:
20' calentamiento + 8 x 800mts en 2'52". Con 1'30" de recuperación + 10'
aflojando

2do día: 20' calentamiento + 8Kms en 34'10" + aflojar

3er día: 21Kms en 1h34'.

lunes 8 de octubre de 2007

Dos son mis hijos

sábado 6 de octubre de 2007

Mi entrenamiento de esta semana para el Maratón de NY. Faltan 4 semanas


1er Día:
20' calentamiento + 10 x 400mts en 1'24" con 400mts de recuperación + 10' aflojando

2do Día: 20' calentamiento + 11Kms en 50'45" + aflojar

3er Día: 25Kms en 1h51'15".

martes 2 de octubre de 2007

El por que cuando me reviento siempre veo hacia atrás


Ya estábamos en Central Park. Todavía no era seguro de que bajaríamos de 3 horas en el Maratón. Quedaban unos cinco kilómetros y gran parte de ellos eran en subida. En la salida del Maratón éramos un grupo relativamente grande con la meta de bajar de las 3h, pero cuando ya llevábamos 37 Kilómetros, solo quedábamos tres aspirantes para lograrlo. Desde la salida había hecho mucho frío y el paso de cada puente era también una carrera contra el fuerte viento. Cerca del final, en una de las subidas de Central Park, nos conseguimos a otro corredor Venezolano. Estaba en la tradicional y aceptada universalmente posición del reventado. Completamente parado, cuerpo doblado hacia delante y las dos manos y todo el peso de su cuerpo apoyados sobre sus rodillas. Yo sabía muy bien quien era, tenía mucho tiempo viéndolo en al Parque del Este y un mes antes lo había visto haciendo un chequeo de 30Kms en poco mas de 2 horas.

Tengo que reconocerlo, me emocioné. Ver a un corredor de 34’ en 10Kms, completamente colapsado y a su vez en ese mismo momento y a esa altura de la prueba, sentirse todavía completo, crea una sensación que ayuda mucho a continuar corriendo. Como los que venían conmigo eran muy buenos amigos, cualquier excusa era buena para echar vaina. En el momento que estábamos por pasar al lado de este ya no tan corredor, me le acerqué e hice todo lo posible como para darle un buen agarrón de culo. Total, en el Béisbol este es un gesto muy utilizado para animar a los compañeros de equipo. Cuando ya era inminente la agarrada, sentí que me empujaron. Uno de los que corría conmigo me pregunto si estaba loco, que ni lo conocía. Así que solo le gritamos el muy utilizado, -dale, dale que queda poco. Y lo dejamos con sus últimos kilómetros de sufrimiento en Nueva York.

Nosotros nos mantuvimos corriendo en grupo hasta la pancarta de las 25 millas. Hasta ese momento nos ayudamos y de allí en adelante cada quien busco como bajar de las 3 horas. Yo terminé en 2h59’27”, con uno de mis amigos por delante y el otro atrás bien cerca.

Tres años después me decidí a correr nuevamente el Maratón de Nueva York. Esta vez no tenía compañeros con quien correr. Había hecho casi todo el entrenamiento solo. No tenía la menor idea del tiempo que podía buscar ese día.

El viaje en autobús desde el hotel a la salida del Maratón, puede durar cerca de una hora. Es un autobús en el que se va junto al resto de los corredores Venezolanos y es un buen momento para drenar los nervios previos a la carrera. En el autobús conocí a un grupo de corredores del Parque del este, uno de ellos era el de 34 minutos en 10Kms, nunca había hablado con él. Después de un rato de conversación, le comenté a él y al resto del grupo sobre la anécdota de Central Park. El Hombre resultó ser Dominicano y reconoció que el Maratón era una distancia que se le hacia muy larga y que este año esperaba poder correrlo bien. Yo le dije que no sabía que tiempo podía hacer, pero le aseguré que si lo volvía a ver caminando en la ruta, seguro que le agarraba el culo. Al hombre no le gusto para nada el comentario. Me dijo que a un hombre se le respeta y agrego toda la paja que dicen los tipos que dudan de sus inclinaciones sexuales y no saben como se van a comportar cuando el tema es su culo. Yo, como poco lo conocía y las posibilidades de conseguírmelo en la ruta eran pocas, le ratifique la amenaza.

Dicho y hecho, pero esta vez antes de Central Park. En la Primera Avenida, un poco antes de la milla 18, veo un poco mas delante de mi al Dominicano. Esta vez caminando y con la actitud reconocida a nivel mundial entre los corredores de –No se que hago yo aquí, el año que viene no vuelvo, mas nunca en mi vida corro . Yo venía muy metido en mi carrera y no quería correr el riesgo de que el Dominicano en verdad se molestara y me montara una escena en medio de tanta gente. Esta vez ni le grite, lo deje solo en su calvario.

Al año siguiente ya todo el autobús se sabía el cuento del corredor y las dos intentos fallidos de agarrarle el culo. Esta vez si le juré que este año no lo salvaba nada y esta vez me lo volví a conseguir en Central Park. Otra vez completamente entregado. Aunque ya estaba bastante mas cerca de la llegada que los años anteriores, ya iba caminando. En el Autobús le había recomendado que en el momento de pararse, si era que se paraba, comenzara a ver hacia atrás. Por que si lo llegaba a alcanzar seguro que le metía su agarrada. Cuando lo vi por el lado derecho del camino, alejado del grupo de corredores, cambié mi línea de carrera hacia donde él estaba, con la intención de cumplir con la ya tan prometido. Igual que siempre, a última hora cambié de opinión y solo le grité – Dale Coño o te agarro ese culo. Por respuesta recibí el gesto muy de corredor en el que levantas una mano a la vez que miras el piso y dices – Dale tu, yo no puedo mas.

Después de ese maratón, yo mas nunca pude correr como lo había hecho durante los años en que el Dominicano se fundía en la ruta. Inclusive un año llegue a retirarme un poco después de haber entrado a Manhattan.

Una cosa es segura, siempre que me reviento y comienzo a caminar, lo primero que hago es voltear a ver quien es el que me va a agarrar el culo.